domingo, 17 de julio de 2011

el humo estaba confuso, pensé en mantener el alma callada.
sentir la protección de un hermano, me ayudo, aunque ausente estaba el, el dilema es que la enfermedad, invadía el recinto, mi mente vagabundeaba por cualquier parte, mientras caminaba entre el frió de la noche y el calor de la amistad, subiendo las escaleras resbalar pude y también reaccionar, una ves dentro todo el mundo me miraba, solo avance y cerré el recinto, quería que muriera solo, nadie lo vería y nadie llamaría a algún doctor, no creí que necesario fuese, sentía como si cada poro de la piel respaldaba una sensación invertida, el tacto era lo mas doloroso que pudo ha ver sentido, aun así no creo que mas doloroso que ha ver muerto solo, las pulsaciones eran demasiadas pero aun las siento.

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